¿Es posible una solución diplomática a la crisis en Venezuela?

¿Es posible una solución diplomática a la crisis en Venezuela?

La oposición al actual gobierno de Venezuela, encabezada por Juan Guaidó, está ahora encaminada a buscar una solución diplomática tras el no fructífero intento de levantamiento que se dió tras el regreso, precisamente de Guaidó, de Colombia. Entre sus estrategias está entablar conversaciones con el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pero el sponsor internacional más importante de la oposición, que es Estados Unidos, se mantiene muy escéptico frente a la buena fe de Maduro, o incluso de que las conversaciones terminen en buen término que no es otro que su destitución.

Axel Preuss-Khunne nos cuenta en este artículoque avances se han dado hasta ahora para la salida diplomática a la actual crisis de Venezuela.

La oposición envió un grupo de emisarios a Oslo (Noruega) a mediados de mayo del presente año para sostener conversaciones con dos de los representantes del actual gobierno, leales a Maduro, incluido Jorge Rodríguez, el ministro de comunicaciones del gobierno.

Cuatro personas familiarizadas con las conversaciones dijeron que las partes no se reunieron directamente, intercambiaron puntos de vista y propuestas a través de intermediarios diplomáticos. Entre ellos se encuentra Dag Nylander, un experto en negociaciones que ya trabajó en el pasado en la región, haciendo parte de las negociaciones que finalmente dieron lugar al proceso de paz en Colombia.

Un alto funcionario de la administración de Donald Trump describió las propuestas del gobierno, en la reunión, como vagas y carentes de detalles clave, en particular sobre la demanda de la oposición de que Maduro renuncie y sobre la creación de un gobierno de transición.

Los Noruegos se acercaron a los estadounidenses “hace un par de semanas” para informarlos y acercarlos a las conversaciones, dijo el funcionario. El gobierno de E.E.U.U. se muestra profundamente escéptico de que Maduro esté dispuesto a dejar el poder y les ha manifestado a sus pares noruegos que deben presionar para que se den actos de buena fe, como por ejemplo la liberación de todos presos políticos.

“¿Es un ejercicio para ganar tiempo? ¿Distraer? ¿O son serios? ” Son preguntas que plantea el funcionario. Dijo que las conversaciones de Oslo fueron “inherentemente vagas” en parte porque no incluían gestos de buena fe por parte del gobierno de Maduro.

“No se pueden tener negociaciones honestas cuando algunos (miembros de la oposición) están en prisión”, dijo.

Otro alto funcionario de la administración de Trump dijo que la demanda central tanto de la oposición venezolana como la de Estados Unidos no ha cambiado: “Maduro debe irse”.

Los funcionarios hablaron bajo la condición de anonimato para discutir la formulación de nuevas políticas para el país latinoamericano. Al planificar un gobierno posterior al de Maduro, hicieron hincapié en la necesidad de mantener intactas las actuales instituciones del país. Para llegar a esta conclusión citaron una experiencia previa, el colapso de Irak en 2003, que justamente se dió después de que Estados Unidos disolviera el ejército y otras instituciones.

Cualquier “transición presidida por Maduro es un fraude”, dijo el segundo funcionario, pero si se trabaja con otros altos funcionarios del gobierno actual y se les ofrece como garantía que pueden permanecer en sus puestos actuales las negociaciones serían exitosas.

¿Existe compromiso entre las partes para llegar a una solución?

Lo que es claro por ahora, o al menos así ha sido informado, es que las conversaciones entre el gobierno y la oposición al parecer van a continuar. Información difundida por el gobierno Noruego. Lo que no se sabe a ciencia cierta es que tengan el final que se espera.

A finales de mayo del presente año, Maduro presentó una propuesta que la oposición ve como un traspié gigante para buscar una solución diplomática: unas elecciones anticipadas para la Asamblea Nacional, que hoy es controlada por la oposición y reconocida internacionalmente como la única institución democrática de la nación. El gobierno de Maduro despojó a la asamblea de su poder en 2017, y los miembros de la oposición dicen que una nueva elección sólo serviría para fortalecer el control de Maduro sobre el poder.

“Venezuela tiene una crisis humanitaria sin precedentes”, dijo Guaidó en una sesión de la Asamblea Nacional que se dió el martes 21 de mayo. “¿Cuál es la respuesta del régimen? burlarse de la gente hablando de elecciones parlamentarias, mientras que nuestra propuesta ha sido clara: fin de la usurpación; gobierno de transición; y elecciones libres. Elecciones verdaderamente libres. A eso es a lo que temen. Porque no hay duda de que una elección libre abriría las puertas al cambio en Venezuela “.

Guaidó transmitió la sesión a través de redes sociales, porque miembros de la guardia nacional, que rodeaban el palacio legislativo, impidieron la entrada de la prensa.

El grupo de contacto internacional que se creó para las negociaciones que se plantean, que incluye a varios miembros de la Unión Europea, a Gran Bretaña, Bolivia, Costa Rica, Uruguay y a Ecuador, envió una delegación a Caracas en el pasado mes de Mayo para hablar con ambas partes. Pero no hubo signos de progreso. Un persona informada acerca de esas conversaciones afirmó que la reunión con Maduro no fue para nada buena, ya que este les dijo que cualquier nueva elección presidencial antes del final de su mandato de cinco años era “impensable”.

“Parece que Maduro todavía está atrapado en la idea de que su mandato es constitucional y legítimo, y eso no ha cambiado, y hasta que no haya un cambio de tono y parecer, no habrá un avance”, dijo la persona.

Los esfuerzos de mediación internacional se producen semanas después del fallido levantamiento liderado por Guaidó y su mentor, Leopoldo López.

En los días posteriores a este intento, la oposición se apresuró a permanecer unida, mientras que la comunidad internacional terminó por fortalecer la idea de una solución negociada. Incluso el Grupo de Lima, un colectivo regional de naciones que respalda ampliamente la agenda de Guaidó, anunció su intención de acercarse tanto al grupo de contacto como a Cuba, uno de los países que respalda a Maduro.

Tanto Maduro como la oposición, mientras tanto, están enviando señales encontradas a la gente de su país y al comunidad internacional acerca de llegar a un acuerdo. Maduro se comprometió a aliviar las tensiones y acordó hablar con los países que esperan mediar en un acuerdo. Sin embargo, al mismo tiempo su gobierno se encargó de encarcelar al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, y ha acusado de traición a otros 10 legisladores en relación con el complot del 30 de abril.

La oposición se ha vuelto más vocal sobre la opción de una intervención militar extranjera para expulsar a Maduro. Guaidó le dijo a The Washington Post que aceptaría una hipotética oferta de asistencia militar de los Estados Unidos a la Asamblea Nacional. Y además, su representante en los Estados Unidos, Carlos Vecchio, se reunió con el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para “evaluar mecanismos conjuntos de cooperación y planificación estratégica para avanzar en una solución”, dijo Vecchio en Twitter. Dijo que estaba “satisfecho con el progreso realizado”.

Guaidó y Maduro dividen, Venezuela pierde

Maduro reclamó su victoria el año pasado en unas elecciones que son ampliamente consideradas como fraudulentas. Mientras que Guaidó se declaró a sí mismo presidente interino en enero, y ha sido reconocido como el líder legítimo de Venezuela por parte de los Estados Unidos y otros más de 50 países.

A medida que pasa el tiempo, ambas partes tienen mucho que perder. Maduro se ha mostrado incapaz de detener la exorbitante caída económica de Venezuela y de detener la crisis humanitaria sin precedentes que esta ha provocado. Y a medida que las condiciones se deterioran, se arriesga a más divisiones internas, especialmente en el ejército. Señales que ya se han hecho evidentes.

Guaidó, por su parte, corre el riesgo de perder el apoyo interno ya que sus esfuerzos por expulsar a Maduro han fracasado. Su índice de aprobación cayó cinco puntos porcentuales de febrero a abril, según la firma encuestadora Datanálasis.

Durante las negociaciones en Oslo, Guaidó dijo que sólo eran parte de una estrategia más amplia para expulsar a Maduro.

Pero la realidad de todo es que por ahora la situación del país continúa igual, por el bien de Venezuela y de la región se espera que todo pueda resolverse en cuanto antes.

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