Los Guatemaltecos se movilizan para hacer frente al desastre del Volcán de Fuego

Los Guatemaltecos se movilizan para hacer frente al desastre del Volcán de Fuego

Un equipo de antropólogos y periodistas fotográficos que viven en el área del volcán de Fuego -Guatemala-, después de la erupción del 3 de junio de 2018, entrevistaron a los sobrevivientes. De esta experiencia surge la narración que Axel Preuss-Kuhne comparte a continuación, la cual fue escrita por el antropólogo Walter E. Little y publicada el 21 de junio de 2018 en el sitio web theconversation.com con el título After volcano eruption, Guatemalans lead their own disaster recovery.

Walter E. Little es un antropólogo cultural que realiza investigación etnográfica en Guatemala y México con atención a las políticas de identidad y economía política, a través de la exploración de los medios de subsistencia de las comunidades Kaqchikel y K’ichee, como artesanos y vendedores en sitios de patrimonio urbano.

Axel Preuss-Kuhne presenta el testimonio del Dr. Little, al considerarlo valioso por haber estado en el lugar de los hechos, tomando de primera mano el sentir de una sociedad civil que tiene que organizarse para superar la adversidad. No obstante, las apreciaciones y datos del Dr. Little no comprometen la opinión de Axel Preuss-Kuhne.

 

Los guatemaltecos lideran su propia recuperación ante el desastre

Imagen cortesía de Léo Tisseau en Flickr.com

Después de la erupción del volcán, los guatemaltecos lideran su propia recuperación ante el desastre. El volcán de Fuego lanza humo contra un cielo azul claro, como lo ha hecho durante siglos.

En la ciudad de Antigua, a 10 millas de distancia de volcán de Fuego, las personas hacen su vida normal: los estudiantes corren a la escuela y los turistas toman instantáneas de la arquitectura colonial española de la ciudad, protegida por la UNESCO.

Las caminatas por los volcanes todavía se comercializan como una actividad turística atractiva. La autoridad de turismo de Guatemala incluso emitió un comunicado de prensa asegurando a los turistas que Guatemala está a salvo.

Sin embargo, otra es la realidad para las decenas de miles de personas que fueron atrapadas por la reciente erupción del volcán de Fuego. El pasado domingo 3 de junio, el volcán de Fuego se volvió violento, arrojando columnas de fuego, cenizas y rocas, con flujos piroclásticos que se elevaron unos 15.000 pies antes de llover sobre la región.

Unas 60 millas cuadradas de la cadena montañosa central de Guatemala estaban cubiertas de cenizas letales a muy altas temperaturas. Las familias que tenían el almuerzo del domingo en las comunidades de San Miguel Los Lotes y el Rodeo fueron enterradas en 10 pies de ceniza y roca volcánica.

Oficialmente, 110 personas murieron y 197 desaparecieron.

 

Insuficiente respuesta del gobierno

Según la agencia Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala, la región que ahora está enterrada en densas cenizas grises alberga a más de 1,7 millones de personas.

Pero nadie sabe cuántas personas realmente vivían en la zona de desastre.

El censo de población de 2012 en Guatemala fue cancelado por razones políticas, por lo que el último censo nacional exhaustivo puerta a puerta se realizó en 2002. Eso significa que los datos de población de las áreas afectadas tienen casi dos décadas.

En ese período, la población del país creció de 12,2 millones a más de 16 millones, según el Banco Mundial.

Pobres, las comunidades rurales como las ubicadas en las laderas de volcán de Fuego son difíciles de contar con precisión porque son remotas y de difícil acceso. Los trabajadores del censo tienden a no hablar las lenguas indígenas que predominan en las tierras altas mayas de Guatemala.

 

Desinformación

En las entrevistas con las víctimas de la erupción de Fuego y los voluntarios que los ayudaron, varias personas se han quejado de que el gobierno de Guatemala está brindando información inexacta.

Se estima que 12.823 personas fueron evacuadas y 3.613 personas fueron colocadas en refugios. Semanas después de la erupción, la cifra oficial de muertos se mantiene en 110. Los residentes locales insisten en que es mucho más alta.

“El gobierno da estos números para que parezca que tiene el control”, nos dijo un voluntario de rescate. “Sabemos que son mentiras. Miles murieron y nunca serán encontrados”.

Desde la erupción, la lluvia ha caído regularmente a través de Guatemala, endureciendo la ceniza volcánica, convirtiéndola en algo parecido al concreto. A menos que el gobierno envíe a docenas de trabajadores con equipo pesado, los cuerpos probablemente permanecerán sepultados donde cayeron.

 

Un esfuerzo de rescate a tientas

La falta de información actualizada sobre la población ha hecho que sea aún más difícil para el Gobierno de Guatemala, con problemas de liquidez, planificar una misión de rescate y recuperación coordinada y efectiva.

El presidente Jimmy Morales ha declarado que la ley guatemalteca no le permite gastar un centavo del presupuesto nacional en emergencias. Le pidió al Congreso 26,7 millones de dólares en fondos de ayuda de emergencia.

Considerando que la simple reparación de las 10,5 millas de la carretera nacional RN14 destruida en la erupción se estima que costará 30 millones de dólares, muchos guatemaltecos dicen que este presupuesto es claramente insuficiente.

Oficialmente, la agencia de reducción de desastres del gobierno se encarga de coordinar la evacuación, los esfuerzos de limpieza y el suministro a las víctimas durante cualquier emergencia nacional. Los oficiales de la policía nacional y los soldados están ahora en el lugar para proteger la zona de desastre, para mantener a los sobrevivientes y los trabajadores de rescate fuera de la zona de erupción.

Pero el esfuerzo de rescate más grande fue montado por personas ajenas al gobierno. Los bomberos locales voluntarios y los trabajadores de emergencia ingresaron a la zona del desastre para rescatar a las víctimas de las cenizas calientes. Las redes sociales y las organizaciones de la sociedad civil han desempeñado un mayor papel de coordinación en las actividades de ayuda locales que la oficina nacional de desastres de Guatemala.

El presidente Morales está involucrado en un escándalo financiero de su campaña presidencial. Su partido está siendo investigado por un fiscal anticorrupción de las Naciones Unidas. Ahora, la prensa guatemalteca lo está criticando por su ineptitud para responder a este desastre nacional.

 

Respuesta local

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Imagen cortesía de Conred Guatemala en Flickr.com

 

La gente no esperó a que el gobierno guatemalteco ayudara después de que el volcán de Fuego explotara.

El domingo de la erupción, la iglesia La Merced, en Antigua, que no fue afectada por el volcán, tocó sus campanas y llamó a los feligreses a ayudar a los sacerdotes que ya estaban cargando camiones de suministros para ayudar a las víctimas. Funcionarios de la iglesia dicen que han enviado un promedio de cuatro camiones diariamente a refugios, llenos de comida, ropa, medicinas y otros artículos recolectados.

Los hangares en el Aeropuerto Internacional La Aurora, en Ciudad de Guatemala, se han convertido en depósitos temporales de artículos de socorro provenientes de donantes privados de todo el país. Es uno de los 21 centros de donación donde cientos de voluntarios empaquetan y etiquetan alimentos, ropa, medicamentos, artículos de limpieza y artículos de higiene personal. Luego son conducidos a las áreas afectadas.

“Los medios de comunicación pronto pasarán a otra cosa, la gente aquí se cansará y el gobierno no hará lo que tiene que hacer”, explicó una mujer que recibió donaciones. “Así que estamos recolectando todo lo que llegue y lo guardamos para más adelante”.

Una delegación de voluntarios liderados por bomberos de Antigua realizan viajes regulares de 34 millas a la aldea de Paraiso “El Xab”, cubierta de ceniza, donde la gente ahora se debate con la mala calidad del aire, la contaminación del agua y el daño a los cultivos. Eswin Cabrera, presidente de la Organización de Desarrollo del Consejo Comunitario de la ciudad, dice que los granos de café no maduros pronto comenzarán a pudrirse.

La Asociación Nacional del Café estima que la erupción destruyó 15 millas cuadradas de fincas de café guatemaltecas.

 

Acostumbrados al desastre

Vecinos ayudando a sus mismos vecinos es una práctica habitual en Guatemala.

Guatemala tiene la sexta economía más pequeña de América Latina, según el Banco Mundial, y una de las tasas de criminalidad más altas del mundo. Casi el 60 por ciento de las personas viven debajo de la línea de pobreza.

Los guatemaltecos saben que no pueden depender del gobierno nacional para proporcionar ayudas oportunas y saben cómo manejar los desastres naturales. Cuatro de los 37 volcanes en el país están activos. El volcán de Fuego ha entrado en erupción alrededor de 60 veces en los últimos 500 años, la última vez en septiembre de 2012.

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