¿Quién dirige a El Salvador?: ¿Las pandillas o el Estado?

¿Quién dirige a El Salvador?: ¿Las pandillas o el Estado?

En una encuesta reciente para el diario El Mundo, se preguntó a los habitantes de El Salvador: “¿Quién dirige su país?”. El 42 por ciento dijo que las pandillas, mientras que sólo el 12 por ciento dijo que el gobierno. Estos resultados revelan un gran problema para El Salvador: la falta de confianza del público en su gobierno amenaza con desmantelar la democracia y la estabilidad del país.

En esta oportunidad, Axel Preuss-Kuhne comparte el análisis de Macarena Martínez y Ana Quintana, quienes escribieron el artículo MS-13 Threatens the Legitimacy of Salvadoran Government en el portal dailysignal.com. El artículo de Martínez y Quintana fue publicado el 19 de julio de 2018.

 

MS-13 es una fuerza poderosa en El Salvador

 

ms13
Imagen cortesía de Debarrio.co en Flickr.com

 

MS-13 es una fuerza dominante en los asuntos salvadoreños. Fuera de Estados Unidos, la presencia más grande de MS-13 se encuentra en América Central, particularmente en los países del triángulo norte: El Salvador, Guatemala y Honduras.

MS-13 se ha convertido en una fuerza poderosa, capaz de coaccionar a los débiles gobiernos centroamericanos. Por ejemplo, en 2012, el gobierno salvadoreño se vio obligado a firmar una tregua con la MS-13 en un esfuerzo por reducir las crecientes tasas de homicidios. Aunque la tregua sí redujo los homicidios, el acuerdo fue ampliamente impopular. La extorsión y la actividad criminal asociada continuaron a altas tasas con casi ninguna resistencia del gobierno.

Cuando el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén, revocó la tregua de 2012 e implementó una “mano dura” (política de mano de hierro) contra MS-13 en 2014, la pandilla tomó represalias al arrojar cadáveres en las calles. La tasa de homicidios se disparó y en 2015, El Salvador tuvo la tasa de homicidios más alta del mundo.

Según InSight Crime, en el artículo El Salvador Citizens Say Gangs, Not Government ‘Rule’ the Country, “para la mayoría de las pandillas de El Salvador, incluidos los MS-13 y Barrio 18, el control del territorio es un aspecto fundamental de sus empresas delictiva. Además de obtener y mantener este control a través de la violencia, una investigación reciente de InSight Crime descubrió cómo las pandillas también se infiltran en los gobiernos locales para ganar poder. La encuesta de El Mundo muestra que este fenómeno no ha pasado desapercibido para los salvadoreños, quienes tienden a culpar a su gobierno por no controlar a las pandillas”.

 

El caso Apopa

InSight Crime, en su artículo Symbiosis: Gangs and Municipal Power in Apopa, El Salvador, relata que “… historias como la del ex alcalde del municipio salvadoreño de Apopa, José Elías Hernández, son cada vez más comunes en este país centroamericano marcado por oscuras alianzas entre pandillas y políticos”.

InSight Crime revela que “Axume Arroyo, alias Humilde, era el líder de una clica local, o célula, de la pandilla MS-13 en Apopa. También era un empleado en la oficina del alcalde, y lo había estado desde que Hernández fue elegido en marzo de 2012”.

“La historia de Apopa, uno de los municipios suburbanos más importantes y poblados en las afueras de la capital San Salvador, es uno de los capítulos más importantes en la historia de las relaciones entre el sistema político salvadoreño y las pandillas: lo que negocian, qué partes de esa negociación se hacen públicas y qué partes no. También es una historia que se ha repetido en otros municipios de todo el país”, afirma InSight Crime.

 

MS-13 asume funciones que son del Estado

MS-13 se basa principalmente en la extorsión como su mayor fuente de ingresos, pero también se ha sabido que participa en el tráfico de drogas y humanos, lavado de dinero, secuestro y robo. La creciente influencia de MS-13 en El Salvador ha llevado a cambios en su comportamiento.

La debilidad de la capacidad estatal y la incapacidad de prestar servicios sociales han allanado el camino para que las organizaciones delictivas intervengan y asuman funciones estatales.

En los últimos años, MS-13 ha lanzado programas “menores” para alimentar a los niños y brindar seguridad en el vecindario. Extrañamente, el mismo grupo que aterrorizaba a los salvadoreños ahora brinda servicios sociales muy necesarios.

Este cambio en el comportamiento ha socavado la autoridad del gobierno salvadoreño. Fragile States Index rastreó la percepción del público sobre la legitimidad del Estado. El Salvador registró su mayor caída en 2015, y la autoridad percibida ha seguido cayendo desde entonces.

En 2017, el puntaje de percepción de corrupción de Transparencia Internacional para El Salvador marcó 6 puntos hacia abajo desde 2014, lo que indica una mayor percepción de corrupción. Además, El Salvador obtuvo un 33 de 100 en el nivel percibido de corrupción en el sector público en el país.

 

Índice de Libertad Económica cayó 14 puntos entre 2016 y 2018

 

Salvador Sánchez Cerén
Imagen cortesía de Presidencia El Salvador en Flickr.com

 

En el Índice de Libertad Económica de The Heritage Foundation, el puntaje de integridad del gobierno de El Salvador cayó en picada del 39 por ciento en 2016 al 25,2 por ciento en 2018, una clara indicación de un problema grave.

Mejorar la situación requerirá esfuerzos a largo plazo del gobierno salvadoreño. Mucho del trabajo será hasta la próxima administración que tomará posesión en 2019. Las prioridades deberían ser combatir enérgicamente la expansión de la MS-13 y preservar la legitimidad del gobierno.

Si no se avanza, si no se crean oportunidades económicas y se incrementan los esfuerzos de seguridad, podría colapsar lo que queda de la autoridad del gobierno salvadoreño.

Sorry, comments are closed for this post.