Socialismo en Nicaragua: ¿Es una realidad?

Socialismo en Nicaragua: ¿Es una realidad?

La situación en Nicaragua está candente. Las protestas no apaciguan y el descontento popular se fortalece. En esta oportunidad el experto empresarial Axel Preuss-Kuhne comparte una sentida opinión del columnista Eric Jurado, del medio noticioso manilastandard.net. Eric presenta su análisis de la problemática nicaragüense en su artículo titulado ¿How’s socialism doing in Nicaragua?, publicado en el sitio web de Manila Standard el 1 de julio de 2018.

 

La inestabilidad de Nicaragua no es culpa de los manifestantes

 

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Imagen cortesía de Robert Terrell en Flickr.com

 

Durante los últimos dos meses, los nicaragüenses han estado hartos del tiránico control del poder del presidente Daniel Ortega y de las desastrosas políticas económicas que han incitado a la violencia en las calles.

Las personas del común, es decir pacíficas, desarmadas, cansadas y acorraladas continúan expresando públicamente su descontento, y ha cambio de su legítima protesta son asesinadas por francotiradores, detenidas y torturadas, o mueren de hambre en las ciudades sitiadas.

Hasta ahora, al menos 280 personas han sido asesinadas. Más de 1.500 heridos y cientos de personas han desaparecido o han sido arrestadas. La rebelión ha puesto “de cabeza” al país, pero no porque los manifestantes lo hayan llevado al infierno. Lo cierto es que el país está en un punto de quiebre porque la administración de Ortega se niega a escuchar o a dejar el poder.

Ortega amasó una gran cantidad de apoyo después de haber gobernado el país desde 1979. Luego ayudó a llevar el movimiento socialista sandinista al poder en 1990 y luego fue reelegido nuevamente en 2007 después de una campaña populista. Fue después de que Ortega presionó por una reforma que le permitió mantenerse en el poder, que las cosas comenzaron a ir cuesta abajo.

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Vilma Núñez, le dijo a Miami Herald que Ortega “convirtió las protestas en una masacre”. Las señales de desesperación son claras.

En la capital de Nicaragua, una pintura en aerosol dice: “El estado lo hizo”, que se refiere al asesinato de manifestantes. Pero el gobierno de Ortega dice que las pandillas de derecha están detrás de los asesinatos.

Incluso la iglesia católica fue convocada para mediar en una conversación entre los manifestantes y el gobierno, y los obispos dijeron: “suficiente”. “No es posible reanudar el diálogo nacional mientras se niega al pueblo de Nicaragua su derecho a protestar pacíficamente y se lo reprime y asesina”, declararon.

 

¿Qué dicen los empresarios nicaragüenses?

Pero a medida que el pueblo rebelde contra el Estado continuaba siendo asesinado con impunidad, los nicaragüenses se preguntan si la resistencia tendrá el efecto que esperan. Incluso los hombres de negocios, que están considerando ir a un paro nacional, temen lo que viene después.

“Para enero de 2019, Nicaragua ya no existirá”, dijo un empresario anónimo a Miami Herald. “Aunque las empresas privadas y todos los empresarios han tratado de evitarlo, no veo cómo podemos continuar manteniendo la situación como ahora sin un paro nacional”, agregó. “No tenemos armas, entonces, ¿qué más nos queda?. ¿Seguir protestando, continuar mostrando nuestras caras y adolecer y sufrir las bajas?.

Ortega siempre ha sido claro sobre el movimiento sandinista y sus raíces socialistas. Pero a medida que la necesidad de mantenerse en el poder creció, también lo hicieron sus lazos con el sector privado. Con el “amiguismo” siendo la fuerza motriz de la administración de Ortega, y con su esposa Rosario Murillo, como su vicepresidente, se ha instalado una dictadura virtual.

A medida que el presidente se vuelve más rico gracias a la relación acogedora de su gobierno con la élite empresarial, los medios siguen siendo censurados. Con la oposición perseguida y los francotiradores enviados a matar a los manifestantes desarmados, es difícil ignorar a los innumerables hombres y mujeres jóvenes del país que se han cansado. Pero para muchos de ellos, Ortega es el tipo equivocado porque ha traicionado la causa socialista. Para ellos, Ortega no ha hecho lo suficiente para “levantar a los pobres”. En lugar del dictador actual, quieren a alguien que haga que el gobierno tome aún más medidas para lograr la igualdad total en el país.

 

Propuesta de Ortega: Hacer que todos se hagan “igualmente miserables”

 

Imagen cortesía Adam Cohn en Flickr.com

 

Pero la historia ha demostrado que cuando los gobiernos actúan para hacer que las personas sean más iguales, tienen éxito, pero no en levantarlas. Su éxito radica en que todos se hacen igualmente miserables.

La gente de Nicaragua está en un momento importante en la historia de su país. Pueden optar por dar la espalda al viejo mundo del autoritarismo, ya sea que se llame socialismo o no, y abrazar la libertad de un sueño de equidad, de una sociedad más equilibrada, con justicia social.

Si ese es el camino que eligen, verán un crecimiento como nunca antes. La libertad también florecerá como consecuencia de esto. Pero si eligen continuar adoptando el mismo tipo de políticas socialistas implementadas por Ortega, así sea en cabeza de otra persona, no mucho cambiará.

Mientras enfrentan las preguntas difíciles que darán forma a su futuro inmediato, los demócratas del mundo entero esperan que puedan ver la luz y optar por poner la libertad ante cualquier posible élite gobernante que venga después, esperando que la transición sea de paz y esperanza, no de revolución y dificultad.

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