Una “pequeña gran reflexión” de una nicaragüense desde EE. UU.

Una “pequeña gran reflexión” de una nicaragüense desde EE. UU.

La crisis en Nicaragua ha afectado de alguna manera a la mayoría de sus compatriotas en el extranjero. A unos más, a otros menos.

En esta oportunidad, Axel Preuss-Kuhne comparte una sentida reflexión de Gata Jiron, una nicaragüense estadounidense de 27 años de edad, nacida en Miami, que reside en Washington DC. Ella es una trabajadora en el sector de tecnología de la salud y tiene mucho que sentir y expresar sobre los eventos que sacuden a América Latina, específicamente en América Central. La reflexión de Gata Jiron fue publicada en el sitio themujerista.com el 18 de abril de 2018, bajo el título What It Feels Like to Be Miles Away From Nicaragua Right Now.

 

Gata y sus padres nicaragüenses

Nicaragua es aproximadamente del tamaño del estado de New York. Es conocida como la tierra de lagos y volcanes por su belleza natural. Sin embargo, con esta belleza natural, Nicaragua durante décadas no ha conocido más que la confusión debido a los desastres naturales y la inestabilidad política. El pueblo nicaragüense derrocó a la dictadura de Somoza durante la Revolución de Nicaragua, lo que provocó el ascenso del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Las transiciones de poder causaron que los nicaragüenses se refugiaran en el exterior mientras la situación en Nicaragua permanecía “tranquila” pero aún inestable.

nicaragua

Ser nicaragüense es complicado y más aún si no se está 100 consciente de ello todo el tiempo. Gata Jiron no conoció Nicaragua hasta la edad de 10 años y no ha regresado hace más de 12 años. Sus padres llegaron a Estados Unidos sin nada. Cruzaron las fronteras y llegaron a Miami. Los padres de Gata contaban historias vagas sobre cómo era y cómo vivían en Nicaragua. Pero nunca lo hicieron en detalle y Gata cree que este relato “incompleto” es la consecuencia de sentimientos encontrados y recuerdos difíciles del pasado de los padres en su país natal. Gata sabía que Nicaragua no es libre, lo sabía cuando los límites presidenciales cambiaron en 2014, permitiendo que el presidente, Daniel Ortega, y líder del partido sandinista llegara al poder por tercera vez consecutiva en 2016, eligiendo a su esposa, Rosario Murillo, como su vicepresidente. Por dolor, Gata trató de ignorarlo y dejarlo atrás, pero recientemente los eventos han decidido lo contrario.

 

Viviendo el día a día de Nicaragua desde las redes sociales y medios noticiosos

Gata comenzó a seguir lo que estaba sucediendo en Twitter cuando la Reserva Indio Maíz fue incendiada. Luego, las reformas al sistema de seguridad social, seguidas inmediatamente por las protestas dirigidas por estudiantes universitarios en la capital de Managua, que se extendieron rápidamente por todo el resto del país. Gata poco a poco comenzó a construir una imagen de lo que estaba sucediendo en la Nicaragua de hoy. Es limitado el contacto que Gata tiene con los miembros de su familia que aún viven en Nicaragua. Sus familiares en la distancia prefieren no hablar de política. Para ellos, todo está “bien” y Gata entiende este mecanismo de negación como una reacción de  supervivencia. Gata no los culpa. Las cosas han sucedido con enorme rapidez. Parece que casi instantáneamente comenzaron las protestas, el #SOSNicaragua se apoderó de las redes sociales.

De lo que los padres de Gata escaparon, de lo que hablaron y de lo que callaron, le fue presentado a Gata en Twitter y Facebook, de una forma que su corazón y mente nunca hubieran imaginado. Se compartieron videos de personas muriendo, de gente gravemente herida. Es una realidad que existe y que Gata observa desde una ventana de vidrio. Gata sintió un dolor que nunca había sentido antes. Ella siente que esta atrapada porque no se encuentra allí, y cada fibra de su ser lo desea. Quiere gritar, quiere estar con los estudiantes, con la gente mayor cuyas pensiones se ven afectadas, quiere estar con la familia. Esta realidad se podría abrir y cerrar tan fácil si sólo dependiera de las aplicaciones de redes sociales. Gata puede elegir participar y difundir su voz o puede elegir no hacerlo. Ese es el “privilegio” que muchos creen que Gata tiene, pero ella cree que no lo es. Ella se siente obligada a compartir información tan rápido como la recibe. ¿Por qué? Porque podría ser ella cualquiera de las personas que necesitan ayuda. Sólo por casualidad y suerte -afirma Gata- nació en tierra de los Estados Unidos.

A medida que todo esto se desarrolla, Gata ha estado pegada a las redes sociales. Ha trastornado sus deberes cotidianos, y es un hecho de que se siente incómoda en todas partes porque se encuentra lejos del lugar donde pertenece. A medida que todo esto sucede, Gata tiene preguntas: ¿Qué pasará después? ¿Qué sigue para Nicaragua?. Sandino es un antepasado, es un patrimonio nicaragüense. ¿Pero cómo se “descomprime” esta información? ¿Cómo se puede crear un futuro mejor cuando la persona que lideró la revolución del FSLN en las últimas décadas es la misma persona que traicionó a Nicaragua?. Gata no tiene respuestas a estas preguntas. Lo que sí sabe es que quiere una Nicaragua libre para todos.

 

Mensaje de Gata Jiron para todos los nicaragüenses

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Gata cree que los nicaragüenses estadounidenses tienen la responsabilidad de seguir difundiendo lo que sucede en Nicaragua, para hacer que el mundo comprenda lo que los nicaragüenses han tenido que padecer por tanto tiempo. Este abuso imprudente del poder y los derechos humanos no es lo que Nicaragua necesita o quiere. Gata tiene familiares que protestan y otros familiares que se esconden por miedo. Nada de eso es correcto. ¿Cómo puede un país tan hermoso sólo conocer el dolor?. Nicaragua ha creado solidaridad con sus hijos en el extranjero y con sus vecinos. Gata pide a todos los jóvenes recordar por lo que sus padres y antepasados ​​lucharon, recordar lo que la gente merece.

 

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